El uso del celular alrededor de los niños

Curiosamente, en el 2019 escribí un artículo sobre el efecto negativo del uso del celular alrededor de los menores. Describía maneras en cómo afectaba el apego y la relación con ellos. Muchos años después, me convertí en mamá. Por un tiempo puse en pausa el ver clientes y me dediqué a ella tiempo completo. En esa etapa comprendí lo que es estar con una niña pequeña 24/7. Entre jugar, entretenerla, darle de comer, limpiar su silla, calmarla cuando lloraba y un sin fin de responsabilidades más… moría por un momentito para mí.

No contaba con ayuda de nadie más hasta que llegaba mi esposo a casa. Mi celular pasó a ser algo de segundo plano, ya que no había mucho tiempo de checarlo. Pero cuando lo hacía, la verdad es que sentía como si me volviera a conectar con el mundo adulto. Cuando mi hija era una bebé, me propuse no verlo hasta que ella estuviera dormida. Poco a poco fue creciendo y durmiendo menos siestas, de igual manera yo regresé a trabajar, así que en mis ratos libres era más difícil no checarlo.

No voy a mentir, varias veces me di cuenta que revisaba mi celular enfrente de ella mientras me pedía mi atención, quería enseñarme algo, o buscaba conectar con la mirada. Me sentía fatal al darme cuenta que la estaba ignorando. De igual manera, reconozco que habían momentos dónde yo necesitaba tomar aire y desconectarme por un segundo del mundo infantil.

Esta experiencia ahora me hace ver las cosas de una manera más flexible y menos rígida. Definitivamente el no poder entablar contacto visual con los niños por el uso del celular no es algo bueno, ya que ellos no saben realmente qué haces y sólo ven el lenguaje corporal del adulto mirando hacia abajo. (a menos que les expliques). Ahora, es muy distinto si la mayor parte del tiempo hubo interacción cara a cara. Si son momentos cortos en dónde hay un escape. Si eso ayudará al adulto a recargarse un poco para seguir enfocándose en el menor.

Si tengo que checar mi celular, mi regla hasta ahorita es esconderlo detrás de una almohada, bajo la mesa, en un lugar alto, o desde algún punto en dónde ella no lo pueda ver. Si me habla para tratar de conectar conmigo, voltearla a ver y contestarle. Hay momentos durante el juego independiente que sé que ella está enfocada en algo y es mi oportunidad.

Me encantaría no depender de mi celular, pero no soy perfecta y obviamente hay necesidades del mundo exterior que hay que atender. Lo que sí he aprendido es que hay momentos mejores que otros (por ej. evitar verlo a la hora de la cena familiar).

Esta es la etapa en la que estoy ahorita, quizás cambie en unos años pero para mi es importante que mi hija no se sienta reemplazada o ignorada por una pantalla. Recordarle lo mucho que la amo es importante, momentos de conexión con contacto visual directo es esencial también. Y bueno, podemos decir que el mismo recordatorio aplica a la relación de pareja…

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¿Ser vulnerable o no?